Emprendedores desde el aula

Los que trabajamos en el campo educacional, hace tiempo y reiteradamente venimos escuchando la frase "educar para emprender".
En este contexto, asumiéndola como estrategia país y al parecer con gran nivel de consenso, diversas instituciones tanto del área como del mundo empresarial han desarrollado una serie de iniciativas para llevarla acabo.
La mayoría de ellas están orientadas a buscar espacio para que los mismos alumnos diseñen proyectos que generen soluciones a algún problema, o bien les permitan aprovechar oportunidades de mercado. Sin duda, estas instancias han apoyado y desarrollado este concepto positivamente. Además, hay que valorarlas por las redes y por los ambientes en que muchas de ellas surgen, estableciendo en los educandos la demostración empírica de que es posible hacer realidad algunos sueños y con ello ser parte activa de esta sociedad. Pero si bien en varios establecimientos la idea de educar para emprender logra eco como discurso, no siempre es abordada en la perspectiva correcta al interior de las salas de clases. El tema no es menor, más aún si pretendemos ser, con algún grado de convencimiento, una "región de emprendedores". Basta de "copiar y pegar" Emprender es una acción permanente, que debemos aplicar cada vez que nos enfrentamos a un desafío. No sólo se relaciona con la dinámica de los negocios, sino que se define como "comenzar una obra o algún asunto, especialmente si encierra dificultad o peligro". Por ello emprender es importantísimo en el contexto escolar, especialmente ahora que la urgencia de implementar un sistema educativo de calidad ha hecho crisis. En un país desarrollado, el emprendimiento se trabaja desde el inicio de la formación de los niños, con profesores y equipos directivos, pues toda la sociedad está convencida de su validez y pertinencia. Por lo anterior, el emprendimiento se contrapone a la cultura del facilismo, del "copiar y pegar" que vemos en muchos estudiantes chilenos y que, lamentablemente, en no pocos casos cuenta con el triste apoyo de los apoderados. El emprendimiento también se contrapone a la escasa disciplina que muchos actores mediáticos proponen al momento de hablar de calidad en enseñanza, disparando desde la vereda de la destrucción absoluta. De hecho, esas visiones catastrofistas tienen el sesgo de no poder visualizar que existen experiencias exitosas, y de demostrada calidad, que han venido contribuyendo al desarrollo del país por varios años, aun sin contar con los recursos adecuados. Política de Estado Hoy ser profesor significa ser emprendedor. Y es que los desafíos a los que el docente se enfrenta al momento de ejercer esta noble tarea son múltiples. Actualmente existen varios elementos y distractores que juegan en contra de la labor pedagógica, y que el maestro debe superar y minimizar si quiere que sus alumnos aprendan. Ahora que la acreditación es obligatoria para las pedagogías, cabe preguntarse si los planes de estudio incluyen esta competencia transversal en el entrenamiento de los futuros profesores. Al mismo tiempo, ¿están los estudiantes de esas carreras dispuestos a asumir estos desafíos y emprender acciones para superarlos? Queda la duda. Por tal razón, el emprendimiento debe ser una política de Estado, que permita visualizar las estrategias de desarrollo del país. Debemos integrarlo en nuestro ADN, en la lógica que siempre tendremos que superar múltiples desafíos, que existirá la posibilidad de fracasar, pero tenemos la obligación de volvernos a levantar y seguir intentándolo. Por desgracia, hoy los actores sociales inmersos en el debate sobre la educación exigen calidad inmediata, pero no están dispuestos a asumir su responsabilidad y a emprender, en el significado real del concepto. Una mirada integral Finalmente, aun cuando existen iniciativas de emprendimiento exitosas a nivel de proyectos de negocios, en una virtuosa relación escuela-empresa que ojalá se multiplique, ello no es suficiente. El concepto de emprender es mucho más amplio y no se agota en programas ni planes concretos. En consecuencia, la preocupación de los planteles que van a la vanguardia en el tema también debe enfocarse en una mirada integral; es decir, desde el interior de la sala de clases y de las unidades educativas. Sólo así se podrá desarrollar esta característica emprendedora en nuestros niños y jóvenes, una cualidad que los llevará a tratar de superarse todo el tiempo y a no abandonar las tareas, por más difíciles que éstas parezcan. Andrés Carter Pereira Escuela de Educación Universidad del Desarrollo




